Relatos de una webcamer cachonda

El zumbido dentro de mí era constante, una vibración eléctrica que me subía desde la entrepierna hasta la nuca. Tenía un Lush metido muy profundo, conectado por bluetooth a las donaciones del chat. Cada vez que sonaba el ding de los tokens, el huevo vibrador daba una sacudida violenta contra mis paredes internas.