Cuñado pícaro

Me llamo Marisa y he de reconocer que desde que conocí al único hermano pequeño del que ahora es mi marido, supe que yo le atraía. No me extraño que Javi, que por aquel entonces apenas tenia los 18 años recién cumpliditos, se fijara en mi; pues yo, con mis veintidós, ya llevaba bastante tiempo volviendo loco a todo el personal con mi espléndido tipito. No peco de inmodestia si les aseguro que desde mi cara angelical, de ojos azules y labios gordezuelos, hasta mis largas piernas (sin olvidarme del firme trasero, ni mi espectacular delantera), atraigo a los chicos como las moscas a la miel. Pero también les aseguro que desde que comencé a salir con mi novio no he vuelto a flirtear con ningún otro hombre.