Mi mamá, Ana, me tuvo a los 29 años. Revisando las fotos de su juventud no pareciera ser la misma persona: Recatada, toda cubierta y siempre con ropa muy discreta que no permitía vislumbrar nada del cuerpo que se escondía tras los kilos de ropa, excepto una protuberancia bastante grande en la zona de sus pechos, sus tetas grandes. Ahora más madura, más adulta, se viste con polleras o con faldas, usa sandalias abiertas que muestras sus pies, con las uñas siempre cuidadas y pintadas de colores oscuros, como negro o marrón, en ocasiones especiales usa tacos. Le gustan las blusas de colores claros y las camisas, siempre dejando uno o dos botones abiertos que muestran el escote. Tiene rulos y pelo de color castaño oscuro. Es una mujer muy bella y natural, no tiene operaciones hechas, se mantiene en forma y en un peso saludable, haciendo ejercicio liviano, creo que hace yoga y pilates, no estoy segura.